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Violeta Parra, madre de la Nueva Canción Chilena

#CHILE


Violeta Parra suele ser presentada como la madre de la Nueva Canción Chilena, movimiento y género de música tradicional y folclórica chilena sobre temas político y social. Sus canciones fueron cantadas por artistas de renombre internacional como Joan Baez, Mercedes Sosa o U2.

5 temas míticos de la Violeta Parra, los que preferimos, y fue difícil elegir... (si prefieres Youtube, la playlist está por aquí)


Orígenes humildes

Violeta del Carmen Parra Sandoval, más conocida como Violeta Parra, nace el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, una cuidad pegada a Chillán, una capital regional localizada en el sur de Chile.


Pasa su infancia, junto con sus nueve hermanos y hermanas, en una pequeña casa de un barrio popular, un poquito afuera de la ciudad. Su madre, Clarissa, es una campesina analfabeta mientras su padre es un profesor de escuela primaria. A los dos les gusta mucho la música: su padre toca varios instrumentos y su madre nunca se separa de su guitarra. La familia Parra intenta sobrevivir a la pobreza y la música es una buena manera para que los niños puedan ganarse unos pesos más.


Es en este entorno familiar que Violeta forma su oído y aprende muy rápido a cantar. Además, su madrina le ofrece una guitarra que la niña usa en las fiestas tradicionales y en los velatorios, y empieza a componer sus propias canciones a la edad de 12 años.

Su hermano mayor Nicanor, muy bueno para estudiar, es lo primero en lograr salir de la pobreza: obtiene una beca y deja la casa familiar para ir a estudiar en Santiago y luego en Inglaterra. Invita Violeta en Santiago y la inscribe en la escuela normal para reforzar su educación. Violeta entonces tiene 15 años y está sin plata. Toma la decisión de dar unos conciertitos en las calles y cantinas de la capital chilena, lo cual le permite ganarse su vida.


Luego, Nicanor le propone viajar en Chile en busca de los cantos populares nacionales. Mónica Echeverría Yáñez, periodista chilena que conoció a Violeta, dirá años después que sin Nicanor, no existiría Violeta Parra.

Artista comprometida y reconocida

Gracias a su hermana casada con un feriante, Violeta inicia su viaje itinerante llevando con ella una guitarra y un cuaderno. Allí descubre el cotidiano miserable de los mineros y la diversidad del folclore. También observe las relaciones que existen entre la gente pobre, esta solidaridad y hospitalidad de las cuales Violeta fue testigo muchas veces. Su misión es salvaguardar las tradiciones populares amenazadas.

De vuelta en Santiago, escribe y graba este patrimonio en el Instituto de Investigaciones del Folclore Musical de la Universidad de Chile. Luego, estas canciones serán emitidas por la radio chilena, además de las canciones escritas por Violeta misma que denuncia la vida de los mineros chilenos. Empieza entonces su compromiso con las personas mas desfavorecidas a través de sus cantos sobre temas políticos que incitan a la rebelión (ejemplo: Arriba quemando el sol). En el mismo tiempo, empieza su éxito.

Militante izquierdista

En 1938, Violeta se casa con Luis Cereceda, un obrero militante comunista que la introduce en los entornos políticos de izquierda.


En 1958, es invitada por el Club de la Unión, un grupo de oligarcas chilenos. La artista es muy mal recibida y provoca un escándalo abandonando la escena.


Luego, también esta invitada a participar en un viaje a Europa con unos intelectuales comunistas sudamericanos. La travesía del Atlántico es una pesadilla para la cantante, despreciada por esta élite, lo cual la impulsa a luchar.


Varias de esas experiencias hacen nacer en ella una voluntad de justicia social y un desprecio por el orden burgués. Su actitud contestataria y rebelde molesta a las clases sociales más altas y Violeta lucha firmemente contra ellas en sus canciones. Claudio Venturelli, un amigo suyo, dijo que a Violeta no le gustaba mucho a la burguesía porque atacaba al ejercito, a la policía, a los grandes dueños. Es una mujer del pueblo que canta por el pueblo.


En su vida, Violeta Parra nunca fue rica: apenas tiene plata, la manda a su familia y redistribuye sus obras. Es generosa y se dedica a sus convicciones.

Pero, sobre todo, le gusta la gente. Cuando en Paris, le preguntaron con cuál de todas sus expresiones artísticas se quedaría, Violeta no dudó en responder: “yo elegiría quedarme con la gente”.

Numerosos amores

El amor del arte


Violeta Parra es mejor conocida por su música, pero también pinta, escribe poesía y realiza tapices. Después de un accidente, se ve obligada a quedarse inmovilizada unos tiempos y empieza a elaborar tapices, artesanía heredada de su madre.

En 1964, el Museo de los artes decorativos en Paris le dedica una exposición personal la cual resalta sus obras artísticas: es la primera artista sudamericana a disfrutar de este privilegio.

El amor de los hombres


Violeta siempre necesita amar y ser amada. Toda su vida, mantiene varias relaciones sexuales y amorosas. Se casa dos veces, pero el gran amor de su vida sigue siendo Gilbert Favre, antropólogo y musicólogo suizo.

Ángel Parra, su hijo, dice de Violeta que era bastante estricta y que era difícil vivir con ella, sobre todo para sus novios. Tiene la reputación de dominarlos y maltratarlos: manda fuera de casa su primer marido, rompe una guitarra en la cabeza de uno de sus novios. Vive con pasión y es dependiente de ella.

El amor de sus hijos


Tiene cuatro hijos de dos matrimonios: Isabel, Ángel, Carmen Luisa y Rosita Clara. La chilena es la mezcla de una madre cariñosa y de una madre demasiado ausente. Cuando está en su casa de Santiago, hace gala de un instinto materno maravilloso, afectuosa y estricta. Pero, para poder realizarse, necesita irse y deja sus hijos mayores encargarse de los menores: durante sus dos viajes a Europa, sus cuatro hijos pequeños se manejan solo en Chile.

El disparo

En 1954, mientras que su hija menor aún es un bebe, Violeta viaja a Polonia donde está invitada en un festival de juventudes comunistas. Se queda dos años en Europa. Su bebe, dejada sola con sus hermanos en Chile, muere brutalmente de una meningitis 28 días después de la partida de su madre. Violeta recibe la noticia un mes después y toma la decisión de no volver a Chile. La perdida de su hija la sigue hasta su muerte.

En los años 60, crea una universidad popular en una carpa en Santiago. A pesar de la energía que pone en este proyecto, la carpa está lejos del centro de la capital y poca gente viene. Violeta se endeuda, pero se empeña. Ante esa obstinación y su relación complicada, Gilbert Favre, el amor de su vida, se marcha.

En el imaginario del mundo rural chileno del inicio del siglo XX, una mujer deja ser mujer a los 50 años. En vísperas de su cumpleaños, Violeta, ya sola, tomo su decisión: renuncia a la esperanza y al amor. Para rendir un último homenaje a la vida intensa que conoció, escribe Gracias a la vida, una de sus canciones más famosas.

Recoge una pistola, toma dos vasos de alcohol y se pega un tiro en la cabeza el 5 de febrero del 1967. Su funeral es grandioso y el mito Violeta Parra nace.

60 años atrás, una mujer con un carácter fuertemente independiente se alza en un mundo dominado por los hombres para entregar al público la cosa más linda que tiene: un espíritu creativo y artístico puesto al servicio de la lucha social.

60 años después, una crisis social estalla en Chile y su nombre reaparece, blandido en las pancartas durante las manifestaciones. La Violeta Parra no ha dicho su última palabra.

Violeta Parra en 7 fechas

4 de octubre de 1917: nacimiento en San Carlos, en Chile

1952: viaje en todo Chile a la busca de un patrimonio musical

1954: grabación de sus primeros discos de Nueva Cancn Chilena, primer viaje a Europa y muerte de su hija, Rosita Clara


1960: encuentro con Gilbert Favre


1963-1965: resida en Suiza


1966: se separa de Gilbert Favre


5 de febrero de 1967: suicidio en Santiago




Lili

 

Graphiste : Alice Carnec