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"Yo perreo sola" : cuando Bad Bunny trastorna el trap latino heteronormativo y misógino.

Mis à jour : 16 déc. 2020


Seguro que no te perdiste estas melodías de baile y esos clips con colores de dulces en los principios del año 2020. Mientras la mitad de la humanidad vivía encerrada en casa, “Yo perreo sola” vino a calentar nuestros corazones y nuestros cuerpos frustrados por no poder movernos con los demás en la oscuridad. Y como todo pasa por algo, el título habla precisamente de bailar solo. En esta celebración del amor propio, se trataría de bailar solo, por puro placer. Un placer que está lejos de ser evidente para algunos y algunas. Este título se encuentra entre las obras más subversivas que habrán marcado el año 2020 en el mundo del trap latino y aquí te explicaremos por qué.


En primer lugar, Bad Bunny, ¿quién es él ?

Benito Antonio Martínez Ocasio (su nombre real) es un rapero y cantante de trap latino y reggaeton de Puerto Rico. Un perfil bastante clásico para este género musical. Pero lo que lo diferencia de artistas como J Balvin, Daddy Yankee, Maluma y otros es su activismo político frente a las violencias de género y la defensa de los derechos LGBTQAI +. Su última aparición en The Tonight Show de Jimmy Fallon nos ofrece un breve vistazo. En respuesta al asesinato de Alexa Negron Luciano, una mujer transgénero asesinada el 26 de febrero de 2020 en Puerto Rico, el cantante lleva una camiseta que dice "Mataron a Alexa, no a un hombre con falda".



“Yo perreo sola”, un éxito deslumbrante por su éxito y sus polémicas.

Observamos esta misma actitud de protesta hacia la violencia de género y los derechos de las mujeres en "Yo perreo sola". Solo unas horas después de su lanzamiento el 17 de marzo, la obra rompió récords en todas las plataformas de música digital, superando más de 70 millones de visitas en Spotify y 25 millones en Apple Music.


El título proviene de su álbum « Yo Hago Lo Que Me Da La Gana » lanzado el 29 de febrero del mismo año, que comenzó en el número 2 en el Billboard 200, convirtiéndose en el álbum en español mejor clasificado en la historia musical estadounidense. Pero la publicación de su clip despertó reacciones aún más fuertes y no se demora en provocar muchas polémicas en las redes sociales. Allí aparece el rapero disfrazado de drag queen adopta movimientos de baile que otros clips de reguetón más tradicionales asocian con las mujeres, como el de Twerk.

Nos podemos preguntar ¿cómo y en qué medida el clip y su estética logran emanciparse de las normas más tradicionales de los clips de reggaeton ? ¿Cuales son los mensajes que Bad Bunny trata de transmitir a través de él y cómo lo hace? Finalmente, ¿qué símbolos y representaciones sociales podemos observar en esta obra original de reggaeton ?


La estética drag queen: metamorfosis del carnaval….


Comencemos desde el principio. El clip empieza en el cuarto de un preadolescente. En su pantalla de televisión, una parodia un poca descolorida del famoso miembro del cómic de Looney Tunes, Bugs Bunny. El público ya puede adivinar la dimensión de parodia que tendrá el clip. Luego, una visión más global del cuarto que nos puede recordar las series estadounidense de las noventas, con una dimensión de género muy fuerte : cama en forma de coche de Fórmula 1, robots, baloncesto, dinosaurios y coches pequeños. De repente, una ruptura ocurre.


La pantalla se apaga. Luego se escucha un ruido estridente y continuó hasta que el niño, como hipnotizado, llega a tocar la pantalla. Ya muy explotada en el videoarte, esta escena recuerda a ciertas películas de horror de las ochentas y noventas como, por nombrar sólo a Poltergeist, salida en agosto de 1984. La pantalla representa allí la puerta de entrada a otro mundo, una dimensión paralela y oculta de los demás. El niño, quizás una versión adolescente de Bad Bunny, abandona su habitación y por lo tanto el género al que se supone que pertenece. Luego, vemos al artista. Esta es su primera aparición como Drag Queen. Pero no es el primero en usar ese disfraz dentro de un clip musical. Al igual que Freddy Mercury y Eminem, Bad Bunny aparece con atributos femeninos para jugar con las normas de una sociedad que él considera como heteronormativa.



En su libro Gender Trouble, Judith Butler sostiene que la drag queen demuestra la estructura imitativa del género. Según ella, es el mejor ejemplo de su performatividad. En otras palabras: el sexo y el género deben estar separados, y el clip lo muestra muy bien. Bad Bunny aquí parodia los códigos que estructuran nuestras identidades masculina y femenina y demuestra que la construcción de género es, en última instancia, sólo un simulacro total.


Desde esta observación, Bad Bunny celebra el empoderamiento de los hombres y las mujeres frente a su género y las presiones sociales que están asociadas a él. Y ahí, Bad Bunny trastorna completamente los códigos, especialmente para su audiencia latinoamericana dónde el género estructura particularmente las relaciones humanas. De hecho, los clips de reguetón más convencionales transmiten estas identidades, las cuales se vuelven reducidas a la oposición binaria hombre / mujer. Además de ser desviado, el acto de travestirse es aquí emancipatorio. Aquí, Bad Bunny se disfraza de mujer para defender los deseos de autonomía que pueden sentir. En un mundo de reguetón dominado por narrativas masculinas heterocéntricas y algunos signos de homofobia, Bad Bunny logra ampliar las perspectivas y representaciones. Pero su mensaje se vuelve más claro a medida que avanza el clip, convirtiéndose en una verdadera oda a la emancipación de la mujer.


… Con el mensaje emancipatorio y feminista….


“Lo escribí desde la perspectiva de una mujer. Pero a veces me siento como ella. Así explica el cantante dentro de las columnas de Rolling Stone el enfoque estético que ha elegido en su videoclip. Además de liberarse de las exigencias de la masculinidad tóxica, la canción y la estética del clip también evocan el tema de la violencia doméstica y, en particular, el feminicidio. Como en esta escena donde las luces de neón verdes indican el lema "Ni una menos". Se trata de un movimiento nacido en 2015 en Argentina, un país donde una mujer es asesinada cada 30 horas por una pareja o expareja. El cantante ya había ilustrado este mismo compromiso en el título « Solo De Mi ». Aquí se celebra el amor propio, lejos de los dolores del amor y la violencia doméstica, una verdadera plaga en el continente sudamericano. Una mujer está de pie en el escenario y recibe golpes de una mano invisible mientras afirma su independencia.


Otra referencia a la independencia de la mujer se hace notar al comienzo del segundo verso de la canción : “Una malcriá como Nairobi” Traducido “Ella permanece fría como Nairobi”. Bad Bunny se refiere al famoso personaje femenino de la serie La Casa de Papel. Y no lo hace por pura casualidad. Cuando era adolescente, ella quedó embarazada antes que su novia la abandonara. A pesar de eso, ella no parará de luchar para dar a su hijo un futuro mejor.


Esta referencia adquiere todo su sentido cuando miramos la situación de las mujeres jóvenes en América Latina. El acceso pésimo al aborto y a la anticonceptivos, el matrimonio precoz y / o forzado son unos de los factores que llevan a miles de jóvenes a vivir una situación similar a la Nairobi. La referencia del cantante al personaje tiene mucho sentido aquí: Nairobi es un símbolo no solo de coraje sino también de determinación.

Sí puede constituir un segundo universo, aquí el clip no busca ser independiente de la canción sino que por el contrario busca explotar los diversos significados que transmiten las representaciones sociales directamente inscritas en fenómenos sociales como los feminicidios en América Latina. Pero Bad Bunny no es el primero en celebrar el deseo de independencia de las mujeres en una canción. La reggeatonera feminista Ivy Queen está ahí para recordarnos esto con su título “Yo quiero bailar” lanzado en agosto de 2003.

Aquí también se trata de la pista de baile y la libertad de elección de las mujeres en un mundo imaginario donde no existe la presión social.


… Que no están sin ambigüedades


A pesar de que Bad Bunny invita a sus oyentes a superar sus ideas preconcebidas sobre cómo deben actuar y vestirse las mujeres y los hombres, sigue existiendo una paradoja: las mujeres siguen siendo muy cosificadas y sexualizadas en este clip.


Este es el límite mayor del mensaje de Bad Bunny. Los leitmotivs y estereotipos del género musical persisten, a pesar del deseo de Bad Bunny de liberarse de ellos. Algunos aspectos de esta estética musical de reguetón se quedan como en esta escena que recuerda al tema "Soltera" lanzado unos meses antes y también producido por Bad Bunny. Pero aquí, los colores rosados pasteles ofrecen una visión más atenuada, casi infantil, de este leitmotiv de los clips de reguetón.


Además, algunas escenas describen una inversión radical de las relaciones de dominación. Esta escena es posiblemente la más enigmática del clip. Se parece a un rito satánico o a un juicio final. La escena puede describir acertadamente una situación de dominación pero esta vez de naturaleza matriarcal.


La hipótesis sería la siguiente : Emancipar a las mujeres llevaría a los hombres a volverse esclavos. Que hagan las apuestas. A medio camino entre la emancipación y la permanencia de normas heterocéntricas en la estética reggaetonera, este clip nos lleva a notar como está fuerte la presencia de estas mismas normas en este género musical y las resonancias que puede tener en la sociedad que la escucha.

“Incluso si lidera el camino, todavía lleva el peso estereotipado musical y cultural de sus predecesores. Sin duda, esta paradoja es la que lo hace tan fascinante ". Así Elodie Sophie, periodista de Slate describió a Bad Bunny. Ya sea a través de su música, sus letras o su estilo, Bad Bunny, participa en la ampliación de los espacios de expresión permitiendo que se escuchen nuevas voces y nuevas historias. Su popularidad lo convierte en un valioso aliado para la ofensiva contra la violencia de género.


Anne-Flore


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Graphiste : Alice Carnec